

“Siempre suelo decir que lo fácil es hacer “posturas”, pero que lo difícil es llevarse el yoga a la vida diaria. La verdadera práctica de yoga es la vida misma. “
Cuéntanos algo más sobre ti, ¿quien es Sarah?

Sarah es una eterna estudiante, creo que es algo que me define mucho. Mi vida está orientada a seguir un camino de crecimiento personal y de compartir este camino con los demás, poner todo lo que aprendo al servicio de otras personas. Sé que puede sonar un poco cliché pero es como lo siento, estoy totalmente dedicada a ello, es algo muy importante y presente en mi vida.
Soy una persona bastante ermitaña, la verdad, vivo en mi propio mundo, me gusta pasar tiempo en casa, estudiando, leyendo, escribiendo, haciendo mis prácticas y mis meditaciones. ¡No necesito mucho más!
Soy disciplinada, me gusta levantarme temprano y comenzar el día con calma y soledad, ante todo creo que lo que más valoro es la tranquilidad y la armonía.
Soy una persona suave, femenina, receptiva, tranquila (aunque a veces tengo mi carácter), me gusta disfrutar de los placeres sencillos de la vida. También soy mamá y ahora estoy descubriendo a esta nueva Sarah y disfrutando de esta nueva etapa de la vida, un poco caótica y muy amorosa, que me trae aprendizajes muy diferentes a los que había experimentado hasta ahora.
¿Cómo se despierta tu pasión por el yoga?

Se despierta desde niña. Crecí en un hogar dónde se practicaba y se estudiaba Yoga, Reiki, había piedras, dónde había libros sobre espiritualidad y salud holística…así que me empapé de ello desde que era pequeña.
Durante mi adolescencia obviamente, por rebeldía y por tratar de encajar en un entorno muy diferente, hice todo lo contrario! Pasé por épocas muy difíciles y bastante oscuras, me sentía muy perdida, aunque esos malos momentos también fueron los que me llevaron a empezar mi búsqueda.
A los 18 años empecé a practicar yoga y meditación y eso fue mi salvavidas, redirigió el curso de mi vida. A los 19 años sentí que algo hacía el “click” dentro de mí y que quería poder acercar estas herramientas que me hacían tanto bien a las demás personas, que tal vez también se estaban sintiendo como yo y las necesitaban. Entonces, empezó mi camino.
Tu centro “Sarah de Santiago” es referente en Andorra, ¿que crees que te diferencia del resto?
Hay bastantes centros de Yoga en Andorra y estoy segura de que en todos ellos hay algo muy bonito detrás y mucho esfuerzo, que son referentes también para sus practicantes. Hay profesores en los que confío, a los que aprecio y valoro muchísimo, que llevan también gran parte de su vida dedicándose a este camino.

Así que de lo único que puedo hablarte es de cómo es nuestro espacio y de lo que creo que lo hace especial, al menos para mi! Es un espacio muy familiar, de hecho, somos madre e hija haciendo equipo. Es un espacio que creo que se siente muy cálido, íntimo, acogedor. Me gusta hacer sentir a la gente como en casa, sentir que allí tienen “su lugar”. Se crean muchas conexiones y sinergias especiales entre todos nosotros, veo crear conexiones entre los practicantes, con nosotras…
Me gusta pensar que no es el típico lugar al que “vas, haces una clase y te vas”; allí nos tomamos una infusión, hablamos, nos vemos cambiar, pasar por diferentes etapas y crecer, siento que allí hay verdaderamente una comunidad y eso es algo muy bonito.
Somos formadoras, compartimos nuestras propias formaciones, dónde las personas pueden profundizar en las enseñanzas del Yoga y aprender a compartirlo con otras personas. Es algo de lo que me siento muy contenta y creo que eso es algo muy especial, poder brindarle a otras personas la oportunidad de aprender, de profundizar, aquí mismo, en casa. La sala, cada clase, todo se prepara cada día con mucho mimo, con mucho amor, con mucho respeto y creo que eso es algo que se siente cuando practicas allí.
Además del yoga, te gusta mucho investigar sobre astrología, cuéntanos un poco más...
Si, como te comentaba, soy la “eterna estudiante”. He estudiado también Ayurveda, Astrología Védica, Reiki y diversas formas de sanación energética, leo las cartas del Tarot… al igual que con el Yoga, acompaño a otras personas a través de estas herramientas. Hago sesiones de coaching ayurvédico, lecturas de cartas astrales, sesiones de trabajo energético, con las cartas… es algo que me llena mucho, poder trabajar con las personas de una forma más íntima, intuitiva y profunda. A la vez es algo que me conecta mucho, no sólo con la otra persona si no también conmigo misma y con algo más profundo.
Son herramientas de trabajo personal y de autoconocimiento muy poderosas. A través de la astrología, por ejemplo, podemos entender nuestras tendencias, vivencias, aquello que hemos venido a desplegar en esta vida, entender nuestras luces y fortalezas y hacernos conscientes de nuestras sombras, a entender mejor en qué momento estamos. También nos ayuda a entender a otras personas, aceptando cómo son, con lo que han venido a ser y no cómo nosotras querríamos que fueran, por ejemplo. Me ayuda a transitar muchos momentos de mi vida. Para mí es maravilloso. Todo ello está muy relacionado con el Yoga y creo que todas son herramientas que se complementan muy bien.
Tu estilo de vida es slow, como nuestra filosofía de marca. Que no puede faltar en tu vida cotidiana?

Momentos de calma y autocuidado para nutrir mi interior. Aprovecho todos los que puedo, aunque solo sean 5 minutos. Mi momento por la mañana, por ejemplo, es sagrado. Para mí es muy importante despertarme temprano, antes de que nadie en casa se haya despertado todavía y poder hacer mis prácticas, meditar, o hacer lo que tenga que hacer, a veces incluso estudio o escribo.
Me encanta despertarme cuando aún no se ha hecho de día, tomarme mi café tranquila y hacer todas esas cosas que me llenan, tener mi espacio, empezar el día con conexión y calma.
Transmites muchísima paz, pero imagino que la vida también te pone retos que perturban esa paz, ¿cómo vuelves a centrarte?
Siempre suelo decir que lo fácil es hacer “posturas”, pero que lo difícil es llevarse el yoga a la vida diaria. La verdadera práctica de yoga es la vida misma. Hay muchísimos momentos que perturban la calma, que me sacan de mi centro. Para mí, la clave está en simplemente ser consciente de esos momentos, de como me hacen sentir y de como tiendo a reaccionar. Entonces puedo darme cuenta, respirar profundamente y recordarme a mí misma el ser compasiva, paciente…o lo que necesite recordar en ese momento y reaccionar desde otro espacio, volver a mi centro. Hay que observarse mucho. Es un aprendizaje y no es fácil y debo decir que no siempre tengo éxito! La práctica de meditación, la respiración y contar con la guía de la filosofía yóguica es algo que me ayuda mucho.
Tu estilo personal y por qué te identificas con Shiori

Mi estilo es sencillo, busco la comodidad y la naturalidad, pero a la vez sentir que estoy acorde con mi esencia, suave y femenina. Me encantan las piezas de Shiori porque conectan mucho con mi esencia, primero porque la piedra es muy protagonista.
Me gustan mucho las piedras, la energía que transmiten y las cualidades con las que nos conectan. Hay momentos en los que no sabes por qué pero te llama una piedra determinada y es porque de alguna forma, te conecta con las cualidades, con la energía que necesitas en ese momento.
Recuerdo, por ejemplo, ir a uno de tus showrooms y ver una de las gargantillas de corindón rojo y sentir una atracción inmediata hacia ella. O como con la de prehnita. ¡Me las quedé en el acto!
Conecto con Shiori también por todo lo que sé que hay detrás, la forma única de hacer y diseñar las piezas, la creatividad, la intuición, la conexión, la esencia que hay.
Son “joyas con alma” y es algo que se siente. Para mí es muy importante la energía, la intención de las cosas que llevas, que están en contacto directo contigo todo el día. Las joyas también son una parte importante del camino de conexión con mi energía femenina, conectar con su esencia, de conectar con la belleza, que es algo que no me he permitido siempre. Las piezas de Shiori tienen una esencia fina, elegante, delicada, femenina, que hace que me sienta muy a gusto cuando las llevo, siento que te las pones y forman parte de ti, que realzan tu naturaleza sin ser intrusivas. Hay piezas que me pongo prácticamente a diario. También disfruto mucho regalándolas. Ya tengo ganas de volver a visitar el showroom!
Soy una persona creativa y soñadora. Desde pequeña he sido una coleccionista de piedras y plantas, una pasión que aún conservo en mis viajes. Incluso cuando salgo a caminar, termino trayendo de vuelta alguna piedra bonita que encuentro en mi camino. Encuentro belleza en las pequeñas cosas.
Descubre algunas de las piezas que luce Sarah:




